A menudo las mujeres maduras pasan mucho tiempo frente al espejo estudiando su maquillaje, se ponen demasiado y acaban teniendo un aspecto extraño y artificial, muchas de ellas acostumbran a mantener antiguas modas que no las favorecen, como la sombra de ojos verde y los labios fucsia o anaranjados. Normalmente no suelen aceptar cambios drásticos, así que se debe ir cambiando el look poco a poco para que la clienta se vea favorecida. Otro aspecto importante es no herir la susceptibilidad del cliente por ejemplo preguntando su edad y tener psicología por ejemplo tranquilizando a una clienta que lagrimea diciendo que en absoluto nos estropea el maquillaje o trabajando por detrás y la derecha para que vea nuestro trabajo en el espejo.
En edades maduras, la piel suele estar seca y deshidratada por lo que es muy importante empezar por aplicar una base hidratante (no nutritiva), además la piel tiende a caerse y a llenarse de arrugas, por lo que huiremos de los polvos mates que siempre envejecen, tampoco realizaremos las correcciones habituales (se hacen en el caso de ser un maquillaje para fotografía), solo disimularemos la ojera (no las bolsas) con un lapicero color carne o con un corrector según el tono de piel para las mas pálidas, también se tapan manchas y se disimulan arrugas (rictus, patas de gallo, etc) de la misma forma sin abusar del producto. Si hay áreas rojas o de otro tono en el rostro la base debe ser de cobertura total o camuflaje si son muy exageradas.
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Mujer madura antes y despues de maquillar |
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El maquillaje se aplica con la esponja humedecida en agua, en el caso del pan stick se bate antes es producto en un lateral de la barra. Si confundimos el tono se retira con otra esponja limpia que sostenemos en la misma mano para que la clienta no note el error y pierda su confianza en nosotros. Para aplicar la base comenzamos por las mejillas, después la frente y luego el resto, finalmente se pasa ligeramente por el párpado superior. Se pasa luego la borla sin polvos, solo se matiza con ellos las zonas sin arrugas en el caso de pieles muy grasas.
La línea del ojo se hace ascendente muy pegada a la pestaña con lapicero marrón al final se puede subir la línea para formar una arcada que luego se difumina, la línea no solo no se difumina sino que se marca más con el lápiz negro poniendo unos puntitos entre las pestañas y de la mitad del ojo hacia el exterior. No es aconsejable el eye-liner, ya que endurece la mirada y da sensación de tener más edad. Con el lápiz carne ilumina y limpian las zonas cercanas al negro. Dentro del ojo, de la mitad al lagrimal se aplica lapicero blanco para iluminar la mirada y despues se aplica la máscara de pestañas en color marrón o negro de manera muy suave, también se puede antes rizar las pestañas para rejuvenecer aún más el ojo pero es importante no hacerlo nunca despues de aplicar la máscara pues se corre el riesgo de arrancarlas y no presionar más de 10 segundos una misma zona pues se truncan en ángulo recto, lo mejor es presionar primero cerca de los párpados sin pellizcar la piel e ir avanzando hacia la punta con sucesivas presionen que no excedan el tiempo antes recomendado.
Las sombras de ojos deben ser muy suaves y mates, preferentemente de colores con luz que combinen con la piel y no con la ropa. Los matices irisados no se pueden usar en todo el rostro, se pueden aplicar sobre un maquillaje natural, clásico, dando toques de luz, por ejemplo, en el centro del párpado, proporcionando vida a la mirada, o sobre los labios.
Las cejas deben pintarse levemente porque en el arco también aparecen canas o se tiende a perder vello.
Detrás de las lentes la naturalidad es la regla que deben seguir todas la mujeres que usan gafas. Nada de excesos en los ojos pues el aumento de la lente hace que la mirada se vea poco elegante. El maquillaje detrás de las lentes muy delicado y hay que ser especialmente detallistas a la hora de dar color al rostro.
Los mejores tonos para las mujeres con gafas son los naturales.
El colorete debe ser muy suave, puede utilizarse cremoso o incluso la barra de labios que tiene la misma textura, y con el lápiz blanco aplicado en nuestra mano cogemos el producto con el dedo y se aplica en las zonas bajo los ojos para iluminar el rostro.
Con los años, la línea que dibuja la boca se pierde, por eso, en los labios es recomendable delinear su contorno, pero sin estridencias y con un perfilador que sea del mismo color de la barra que vamos a aplicar o marrón claro, elegir una textura mate o satinada (no brillante) y en un tono claro natural, lo más parecido posible al propio color de los labios o un poco más subido. El color de labios se puede hacer con la barra de labios o con el lapicero ( si se mezcla con vaselina es ideal para los labios resecos) y están recomendados los tonos un poco fuertes como rojos o rosados intensos que den vida al labio, eso si cuidando de no utilizarlos en edades muy avanzadas en que el labio pierde volumen y favorecen mejor colores claros pero con una pizca de vida.
En las comisuras se utiliza el lápiz color carne.
En cuanto al desmaquillaje, es aconsejable abandonar el agua para la limpieza de la piel (a no ser que sea grasa) y emplear una leche limpiadora untuosa que se retire con un kleenex o algodón y un tónico hidratante y suavizante. Para desmaquíllar los ojos se utiliza un gel suave y efectivo, que no exija restregar con brío esta zona tan frágil.
En conclusión este es un maquillaje que resalta lo bonito y oculta lo feo con mucho maquillaje pero que no se nota, la clave es la moderación