Se recomienda a la cliente realizar una limpieza de cutis una semana antes y cuidarse la piel con productos específicos diariamente. También se puede hacer un tinte y permanente de pestañas que dará alegría a la mirada.
Se debe realizar una prueba para ajustar el maquillaje a los gustos y personalidad de la cliente unos días antes. Es importante conocer detalles como el estilo y color del vestido, el color de los accesorios y el estilo del peinado. Se explica paso por paso a la clienta lo que se hace y la importancia de cada detalle para que participe en la transformación y no se encuentre de sorpresa con una imagen final que se corre el riesgo de que rechace. No se debe transformar a la novia hasta el punto de que nadie pueda reconocerla, debe ser ella misma pero idealizada.
Los maquillajes de novia deben ser en general muy suaves usando sobre todo tonos pastel. También debe ser un maquillaje muy mate para evitar brillos en las fotografías. Es más intenso y trabajado que el de día.
Se maquilla a la novia una vez que esté terminado el peinado y antes de vestirse para no manchar el vestido.
Los tonos fríos son ideales para pieles blancas, rosadas o muy oscuras, de cabello oscuro o cenizo y ojos claros o muy oscuros y los tonos cálidos para pieles amarillas, apiñonadas o cobrizas, de cabello castaño, rubio o rojo, ojos verdes, miel o café claro.

Visajismo del maquillaje de novia
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